A finales del siglo XVIII, Europa atravesaba una crisis profunda. Las guerras napoleónicas habían dejado un continente agotado, la Revolución Francesa había prometido demasiado y cumplido demasiado poco, y la Revolución Industrial estaba transformando el mundo a una velocidad que nadie sabía cómo procesar. En ese contexto de incertidumbre y decepción nació el Romanticismo.
Surgió en Inglaterra y Alemania hacia 1780 y alcanzó su máximo esplendor durante la primera mitad del siglo XIX. Fue una rebelión contra el orden y la razón que habían dominado el Neoclasicismo y la Ilustración. Los artistas románticos apostaron por el sentimiento, la imaginación, la libertad individual y la fascinación por lo misterioso y lo sublime. La naturaleza dejó de ser un telón de fondo decorativo para convertirse en el escenario de las emociones más intensas del ser humano.
En Francia el movimiento tuvo un carácter más político, ligado a las revoluciones y las luchas de independencia. En Alemania fue más espiritual e introspectivo. En Inglaterra estuvo marcado por una relación casi mística con el paisaje.
El Romanticismo influyó directamente en el Simbolismo, el Impresionismo y las vanguardias del siglo XX.
Características del Romanticismo
- Importancia del sentimiento y la emoción sobre la razón y las normas académicas.
- Exaltación de la naturaleza como espacio de lo sublime y de lo aterrador.
- Fascinación por la historia medieval, las leyendas, lo exótico y lo oriental.
- Pincelada suelta y dinámica, paleta intensa y dramática.
- El individuo, sus pasiones y su mundo interior como tema central.
- Escenas históricas, naufragios, batallas y momentos de máxima tensión emocional.
Principales Representantes
- Eugène Delacroix (Francia)
- Francisco de Goya (España)
- Caspar David Friedrich (Alemania)
- J.M.W. Turner (Inglaterra)
- Théodore Géricault (Francia)
- William Blake (Inglaterra)

