Georgia O'Keeffe, Cabeza de carnero malva real blanca y colinas, óleo sobre lienzo de la pintora estadounidense

Georgia O’Keeffe

Biografía y significado de su obra

Georgia O'Keeffe joven, fotografía histórica en sepia de la pintora estadounidense
Georgia O'Keeffe (1887-1986)

Antes de ser la reina del desierto y de las flores gigantes, Georgia O’Keeffe tuvo que huir de las aulas rígidas de Chicago y Nueva York. Se fue a Texas, al vacío, a buscar su propia voz. Allí, entre el viento y la nada, nacieron sus primeros dibujos abstractos. Cuando llegaron a manos de Alfred Stieglitz, comerciante de arte y famoso fotógrafo, él quedó impactado por la fuerza de su obra y con el tiempo se convertiría en su esposo.

El significado de las flores de Georgia O’Keeffe

Aunque Stieglitz tuvo mucha importancia en el salto a la fama de Georgia O’Keeffe, también tergiversó el significado de sus pinturas de flores: Stieglitz contribuyó a que estas se interpretaran con una connotación sexual, a pesar de que Georgia O’Keeffe siempre dijo que sus pinturas de flores eran sólo una exploración de la forma y el color.  Esa sexualización de la obra de Georgia, fue algo que ella siempre rechazó y que desafortunadamente sigue teniendo mucho eco en la actualidad.

La odisea de Nuevo México

En 1929, Georgia O’Keeffe hizo su primer viaje a Nuevo México, el cual marcaría un nuevo rumbo para su carrera como artista:  los paisajes áridos, la cultura de los indígenas y los cráneos de vacas que muchas veces encontraba en esas zonas desérticas, se convirtieron en elementos inspiradores y abrieron nuevas posibilidades estéticas para la artista.

O’Keeffe pintaba lo mismo una y otra vez, quería llegar a la esencia de las cosas: lo hizo con sus flores y con su casa de Nuevo México, la cual llegó a pintar aproximadamente 20 veces. El encontrar la inspiración en el mundo que la rodeaba, en lo cotidiano, en los colores de la naturaleza, fue una de las características de su obra.

Tres años después de la muerte de Stieglitz, Georgia O’Keeffe trasladó definitivamente su residencia a Nuevo México.  Al final de su vida tuvo problemas de visión y tuvo que recurrir a ayudantes para poder seguir creando sus obras, pues estaba casi ciega.

Un legado muy personal

Georgia O’Keeffe murió en Santa Fe, Nuevo México, el 6 de marzo de 1986, a la edad de 98 años.  Durante toda su vida logró construir una exitosa carrera como artista, acercándose a la naturaleza desde un punto de vista muy íntimo: la compleja sencillez de sus obras, desde sus representaciones de los rascacielos de New York, hasta los áridos paisajes de Nuevo México, pasando por sus pinturas de flores, la convirtieron en una de las pintoras más reconocidas de la Norteamérica moderna.

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