
En 1940, un grupo de hombres armados irrumpió de madrugada en una casa del barrio de Coyoacán, en Ciudad de México. Dispararon más de trescientas balas. El objetivo era León Trotsky, el líder revolucionario ruso exiliado en México tras ser expulsado de la Unión Soviética por Stalin. Trotsky sobrevivió escondiéndose debajo de su cama. El hombre que organizó el ataque era un pintor mexicano llamado David Alfaro Siqueiros.
Siqueiros nació el 29 de diciembre de 1896 en la Ciudad de México, aunque durante toda su vida insistió en que era de Chihuahua. Su nombre real era José de Jesús Alfaro Siqueiros, y fue su primera esposa quien le sugirió llamarse David. Es considerado uno de los tres grandes del muralismo mexicano, junto con Diego Rivera y José Clemente Orozco.
Con 17 años abandonó la Academia de San Carlos para unirse a la Revolución Mexicana. Alcanzó el grado de coronel, apodo que lo acompañaría toda la vida: sus amigos lo llamaban El Coronelazo. Cuando terminó la guerra viajó a París, donde conoció a Rivera y juntos desarrollaron la idea de una pintura monumental al servicio de la revolución.
El pintor que enseñó a Pollock
Uno de los datos más sorprendentes de su biografía es que Jackson Pollock, uno de los pintores más influyentes del siglo XX, fue alumno suyo. En 1936, Siqueiros fundó en Nueva York un taller experimental donde trabajaba con pintura industrial, pistolas de aire y técnicas de dripping. Pollock asistió a ese taller y fue allí donde entró en contacto con las ideas que lo harían famoso décadas después.
La militancia política de Siqueiros le costó exilios, deportaciones y varios períodos en prisión. En 1936 combatió en la Guerra Civil Española del lado de la República. En 1960 fue encarcelado en la prisión de Lecumberri acusado de promover la disolución social. Lejos de detenerse, pintó más de doscientas obras dentro de la celda.
En 1966 recibió el Premio Lenin de la Paz. Lo donó íntegramente al pueblo de Vietnam, entonces en plena guerra.
Su obra más monumental es La Marcha de la Humanidad, un mural de más de 4.600 metros cuadrados que ocupa el interior y el exterior del Polyforum Cultural Siqueiros en la Ciudad de México, considerado uno de los murales más grandes del mundo, incluso mayor que la Capilla Sixtina.
Murió el 6 de enero de 1974 en Cuernavaca. Sus restos reposan en la Rotonda de las Personas Ilustres de la Ciudad de México, junto a Rivera y Orozco.

