
Xul Solar nació en Buenos Aires, el 14 de diciembre de 1887, hijo de padre alemán y madre italiana. Su abuelo era pianista y su padre tocaba la cítara. Xul aprendió los dos instrumentos, estudió arquitectura sin terminar la carrera y dominó diez idiomas antes de inventar los suyos propios.
En 1912, Óscar Agustín Alejandro Schulz Solari salió de Buenos Aires con la intención de llegar a Hong Kong y hacerse monje. Nunca llegó a Hong Kong. Terminó en Europa, donde pasó doce años recorriendo Londres, París, Milán, Turín y Múnich, aprendiendo idiomas, estudiando astrología, kabbalah y teosofía, conociendo a Picasso y a Modigliani en París, y pintando acuarelas de mundos que no existían en ningún atlas.
Cuando volvió a Argentina en 1924 ya no se llamaba Óscar Schulz Solari. Se llamaba Xul Solar, un anagrama invertido de su apellido y una declaración de principios: era una persona nueva que había construido desde cero.
El inventor de idiomas
Xul Solar creó dos lenguas. La primera fue el neocriollo, una mezcla de español y portugués con influencias de lenguas indígenas americanas, que usaba en los textos que incorporaba a sus pinturas. La segunda fue la panlingua, un sistema simbólico universal que intentaba crear un lenguaje común para toda la humanidad.
También inventó el panajedrez, una versión expandida del ajedrez con nuevas piezas, nuevos movimientos y un tablero más grande, que jugaba regularmente con su amigo Jorge Luis Borges. Borges lo describió como uno de los acontecimientos más singulares de nuestra época y lo inmortalizó en varios de sus textos. Leopoldo Marechal lo convirtió en personaje de su novela Adán Buenosayres bajo el nombre de Schultz, el astrólogo.
En Turín había conocido al colectivo expresionista Der Blaue Reiter de Kandinsky y Franz Marc, de quienes absorbió el uso radical del color y la acuarela. Sus pinturas combinan escaleras que no llevan a ningún lado, seres híbridos entre humano y animal, símbolos cabalísticos, letras de alfabetos inventados y arquitecturas imposibles. Son pequeñas, casi todas acuarelas, y contienen universos completos.
Vivió en una casa de la calle Laprida en Buenos Aires donde recibía a escritores y artistas, dialogaba con los cielos según sus propias palabras y seguía pintando hasta tarde. Murió el 9 de abril de 1963 en Tigre, provincia de Buenos Aires.
El Museo Xul Solar está en Laprida 1214, Buenos Aires, en la misma casa donde vivió.

